26 septiembre, 2006

Libros sin IVA. ¡Pero YA!

Se escucha en todas las conversaciones en las librerías, se siente en el ambiente culturoso, llama nuestra atención desde unos cuantos posters y autoadhesivos y ahora me lo acabo de encontrar en un blog: se trata de la vieja idea de un grupo de lectores románticos y de buenas intenciones que quieren promover la noble idea de que los libros no paguen IVA. De esta forma, dicen, finalmente lograríamos tener libros baratos y al alcance de las mayorías. Así quizá también, agrego yo, podremos rescatar al pueblo tan embobado en estos días por la cháchara vacía, el cotorreo voyerístico, el pánico inducido y la rapidez irreflexiva de las imágenes de la muy demoníaca televisión.

Este autor, desde esta plataforma, ha decidido que no se puede uno excluir así como así de una campaña como esta, ¡no señor!, más todavía si no es otra cosa que la Civilización a la que estamos defendiendo frente a los embates de la barbarie.

Inspirado en el lema de los valientes jóvenes del 68 parisino, decidí que para ser realista hay que pedir lo imposible y que esto no puede terminarse con los libros. ¡Hay que seguir adelante y quitar el IVA a todo objeto que promueva a la Cultura! Me tomé la libertad de llevar la campaña a un nuevo nivel y compilé una lista con todos los bienes que, a mi juicio, deberían quedar exentos de impuesto al valor agregado ahora mismo:

1. Diarios y revistas. ¿Quién dijo que sólo de libros se podía vivir? Las ideas están en todos lados.
2. Entradas al cine, a conciertos, a exposiciones y al teatro.
3. Discos, casets y CDs. En este punto también propongo subsidios para la música nacional y multas a toda radio que no dedique un 50% de su programación a lo Nuestro. ¡Y que viva Chile!
4. Películas en DVD y VHS. Ídem punto 3 sobre subsidios y multas.
5. Muebles, ropa y utensilios de diseñadores.
6. Casas y departamentos diseñadas por arquitectos. Exención especial si están en la playa o en el campo.
7. Instrumentos musicales de todo tipo: triángulos, xilófonos, saxos, guitarras, pianos de cola, theremins, mesas de DJs y flautas, todos por igual. ¡Chile país de músicos, sería maravilloso!
8. Materiales para el arte como pinceles, acuarelas, óleos, temperas, acrílicos, telas, papeles, tijeras, pegamentos, palitos de maquetas, cartón forrado, delantales (para no manchar la ropa de diseñadores, que ahora será barata y para todos), mezcladores, trementina, etc.
9.Cámaras de video y de fotos. También cámaras de cine.
10. Televisores, videos y lectores de DVD (para poder ver las películas ahora libres de impuesto).
11. Radios (para escuchar la toda música que compraremos).
12. Estanterías y repisas para libros (para evitar que la falta de anaqueles disponibles en el hogar medio inhiba la lectura).
13. Proyectores datashow (no vamos a estar viendo las películas en televisores de tres pulgadas, pensemos también en el consumidor acomodado).
14. Ampliaciones (para poder pintar con los materiales de arte en un taller en casa, para construirse una biblioteca, para tener una sala de proyección de películas o sencillamente para pensar)
15. Vino navegado, lana chilota, beatles, maletines de cuero, cigarros, ceniceros, pipas, ropa negra, abrigos largos y lentes de marco grueso "modelo Allende". Ahora que seremos todos cultos hay que parecerlo también, cada uno en su estilo: auténtico esencialista, folclórico anti-imperialista o sofisticado global, así como esos
snobs que hablan del indie rock como si estuvieran hablando de Bach.

La lista de potenciales exenciones tributarias una vez que logremos la de los libros se queda corta y la imaginación de este poco imaginativo pero comprometido ciudadano es escasa, así que pido ayuda a todos para enriquecerla.

¡Apoya la cultura! ¡No hay tiempo que perder!

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23 septiembre, 2006

¿Culpable?

Haciendo zapping el otro día terminé viendo un pedazo de CSI. No veo mucha televisión y no sigo la serie, pero ya tenía una idea vaga del tema que se desarrollaba: crímenes de esos que horrorizan y conmueven a la población –de "alto impacto social"- y las investigaciones de los especialistas que buscan pistas para poder pillar a los responsables.

Iba todo muy bien, todo muy entretenido, hasta que reparé en un detalle que me desató un estado de ligera preocupación. Soy completamente ignorante sobre cómo se desarrollan los procesos judiciales, tanto los de Estados Unidos –donde transcurre la serie- como los de Chile, pero me parece que la tecnificación en la investigación de delitos es realidad y no mera ficción televisiva; que exista la carrera de criminalística me sugiere que es así. El uso extensivo de tests de ADN, de pruebas de balística, recolección de muestras para usos en laboratorio y otras técnicas científicas por el estilo es parte normal de una investigación criminal. Todo esto ocurre al interior de laboratorios cerrados y oscuros –en parte, me imagino, para conseguir un mayor efecto dramático-, pero la verdad es que daría lo mismo si fuesen abiertos: probablemente los únicos que logran entender algo de lo que ocurre ahí dentro son los mismos especialistas que recogen muestras y realizan la investigación.

Las evidencias que se usan para imputar judicialmente a una persona dependen de un rebuscado proceso científico-técnico desarrollado por especialistas que cuentan con un entrenamiento particular y manejan conocimientos que el resto de la población no posee. Si un juicio y la potencial culpabilidad de un imputado, con la consiguiente condena, dependen de pruebas técnicas altamente complejas, ¿qué pasa con la transparencia? ¿Cómo se puede cuestionar una evidencia si no se entiende bien cómo se consiguió? ¿Hay que simplemente tener fe en que los expertos hicieron bien su trabajo? ¿Y qué pasa si se equivocaron, si contaminaron las muestras, si tienen equipos obsoletos, si invirtieron los pasos de la investigación? ¿Quién puede criticar o fiscalizar un trabajo tan tecnificado? ¿Con qué argumentos puede enfrentar un abogado defensor acusaciones científicamente respaldadas en un mundo que idolatra a la ciencia?

No es el único caso en que expertos en distintas áreas del conocimiento se "apoderan" de una franja de la vida social, reclaman un monopolio jurisdiccional sobre ella amparados en su profesionalismo y su idoneidad técnica y excluyen al resto de la población del ejercicio de actividades en dicha franja. Estas zonas de la sociedad se van diferenciando progresivamente y desarrollan sus propias normas, sus propios códigos y se especializan a tal punto que, en algunos casos, llegan a ser incomprensibles si no se cuenta con el entrenamiento adecuado. A veces ocurre que uno puede ser testigo de cómo una profesión va conquistando poco a poco una zona que antes no era reclamada por nadie o, incluso, que perteneció a otro grupo que va perdiendo influencia. Por ejemplo, los recursos humanos y la selección de personal hoy están bajo el férreo control de los psicólogos laborales, que sin duda se merecen un post exclusivo y aparte. En general, cada profesión o grupo de especialistas intenta defender una parcela de poder, con mayor o menor éxito: los economistas alegan que lo suyo es casi ciencia exacta y que les hagamos caso a la hora de gobernar -"los políticos son atroces", como dijo Eyzaguirre-; los ambientalistas advierten que el desastre ecológico es inminente y, esparciendo el pánico a la catástrofe, reclaman que les concedamos más poder para dirigirnos y salvarnos; los periodistas intentaron asegurarse la exclusividad en el ejercicio de la profesión cuando se negociaba la ley de prensa, pero no les resultó -para bien de la libertad de prensa-; y así sucesivamente. Evidentemente esto no significa que estén equivocados. A veces pueden tener razón.

Me parece que las consecuencias que tiene esta diferenciación y especialización para el caso judicial son como para ponerse un poco paranoico, aunque quizá exagero por simple ignorancia del tema. Igual no sé si vuelva a ver CSI.

19 septiembre, 2006

Bombing for peace is like fucking for virginity.

A propósito de este post, de este otro post, de los 'anarquistas', de los islámicos protestando por lo que dijo Ratzinger y de otros hechos del último tiempo:

"Según el concepto vulgar, un anarquista es un hombre que tira bombas y perpetra otros atropellos, o porque es más o menos loco, o porque se sirve del pretexto de tener opiniones políticas extremistas para disimular tendencias criminales. Estos conceptos son, naturalmente, de todos modos inadecuados. Hay anarquistas que creen en la eficacia de las bombas; hay otros que no creen en ella. Hay hombres de casi todos los matices de opinión que creen en el bien de tirar bombas en circunstancias convenientes; (...) por cada una de las bombas fabricadas por un anarquista se fabrican por los gobiernos muchos millones de bombas, y por cada uno de los hombres muertos por la violencia anarquista mueren muchos millones por la violencia de los Estados. Por consiguiente, podemos dejar de pensar en la violencia, que tiene tanta importancia en la imaginación popular, pues no es ni esencial ni particular para los que adoptan la posición anarquista."
Bertrand Russell, Los Caminos de la Libertad.

No creo que deba entenderse como justificación de la violencia anarquista -o de quién sea-, ni tampoco como un cuestionamiento al monopolio de la violencia legítima del Estado en el interior de su territorio. Sencillamente aclara que las bombas no son exclusivas de nadie; de todos modos a mí la Guerra Santa y las protestas islámicas contra Ratzinger, por muy irresponsable que haya sido y entendiendo que el Islam es mucho más que eso, me parecen más bien cerca de la barbarie. Lo mismo Bush, un conservador paradójico que fortalece el poder estatal (!). Ya escribiré algo sobre eso más adelante.
Acá va una idea similar a la anterior, pero en versión POP:

"Y también nos olvidamos de Monica Lewinsky y nos olvidamos de que, emm, el presidente estaba disparando bombas en ultramar, sin embargo yo soy un tipo malo porque, bueno, canto rock and roll y quién es la mayor influencia, ¿el presidente o Mariyln Manson? Me gustaría pensar que yo, pero voy a tener que decir que es el presidente.
Creo que es realmente irónico que nadie dijera 'quizá el presidente influyó en este comportamiento violento', porque esa no es la forma en que los medios quieren presentarlo; y así convertirlo en miedo, porque entonces ves televisión, ves las noticias y te están inyectando miedo, hay inundaciones, está el SIDA, hay asesinatos, vamos a comerciales, cómprate el Acura, compra Colgate, si tienes mal aliento no te van a hablar, si tienes espinillas la mina no va a follar contigo."
Marilyn Manson, en Bowling for Columbine.

Michael Moore y sus documentales están muy lejos de tener mi simpatía, igual que el famoso 'Super Size Me' de Morgan Spurlock -del que ya me burlé un poco más abajo-, pero Marilyn Manson sí y me parece que es uno de los rockstars más lúcidos que existen. Supongo que no debo aclarar que no soy anarquista ni socialista; eso ya debería saberse.

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18 septiembre, 2006

Sintonía

Hace un par de días en una fría mañana, mientras aprovechaba los diez minutos de recreo para beber un insípido capuccino de máquina con sacarina –estoy a dieta-, acompañado con cuatro tostadas, empecé a leer con curiosidad un panfleto muy pintoresco y divertido llamado "El Rodriguista". En la última página, la primera que leí, un autor anónimo se mandó el siguiente parrafito:

El intento de liquidar al dictador el 7 de septiembre del 86, es más que una expresión militar o una acción fallida, fue la conjugación de la subjetividad de un movimiento popular que alcanza un alto grado de madurez combativa, y una vanguardia (en el sentido leninista del término) que sintoniza con el desarrollo de la conciencia del mundo social y que pretende impulsarlo al punto más alto de la lucha de clases en el país. Por eso, más allá que la operación no logró el objetivo político-militar para el cual fue diseñada, dejó una gran enseñanza en este difícil arte de sincronizar el movimiento popular con los instrumentos oportunos y adecuados en un período determinado, donde además hay que tener la capacidad de validar los medios de acuerdo al desarrollo político y orgánico. *

¿¡QUÉ DIJO!?
Como el trozo está escrito en ‘sociólogo’, en su dialecto marxiano, y creo entender relativamente bien la jerga, me permito aventurar una traducción libre: "un grupo de sujetos muy ‘vanguardistas’ se levantan un buen día y creen percibir la ‘madurez combativa’ del pueblo, por lo que deciden armarse hasta los dientes con ‘instrumentos oportunos y adecuados’ (fusiles M-16 y piezas de artillería militar) para impulsar la ‘lucha de clases’, pero terminan fracasando ruidosamente en su intento ‘político-militar’ (!) de hacer explotar un auto porque el cohete LOW que usaron se les mojó. Esto endureció la represión militar, pero eso no importa, porque así pudieron ‘sintonizar’ mejor con el pueblo". Notable.

¿DIJO SINTONÍA?
Cuesta entender a qué clase de ‘sintonía’ se refiere el autor anónimo o entender exactamente de qué ‘pueblo’ está hablando. ¿No será que se le perdió la brújula hace un buen rato? Que yo sepa, el famoso ‘pueblo’ hace años que está preocupado de otras cosas: están ocupados comprándose televisores, celulares y autos en cuotas, matriculando a sus hijos en colegios particulares con subvención o, los más afortunados -si cabe llamarle así-, en la Universidad de Las Américas, conviviendo sin casarse, y comprándose casas en Maipú y La Florida o departamentos con subsidio en el centro. Por otra parte sufren inestabilidad laboral, sueldos bajos, jornadas de trabajo extenuantes, desplazamientos de varias horas en el transporte público, tasas de alcoholismo altas y parecen ser casi completamente indiferentes, o muy críticos, frente a las formas, códigos y lenguajes más tradicionales de la política. **
El liberalismo económico se ha desarrollado en Chile mucho más que en otros países de América Latina y los integrantes del ‘pueblo’ trabajan, estudian y se endeudan frenéticamente con el único objetivo de progresar socialmente y dejar de formar parte del ‘pueblo’ lo más rápido posible; arribismo le llaman despectivamente a esto algunas personas.
El antiguo régimen hacendal se terminó con la reforma agraria y hoy nuestra ‘clase dirigente’ está formada por una ‘burguesía’ que funda su riqueza principalmente en los servicios y en el sector financiero; crucial para esto fue la privatización de los fondos de pensiones, de la previsión de salud y de las empresas del Estado. Si este desarrollo del capitalismo ha llegado tan lejos, ¿cómo se explica que el lenguaje barroco y grandilocuente del marxismo ya no convenza a nadie, si la teoría nos dice que los conflictos de clase se deberían acentuar? El mejor ejemplo de esto es la cantidad de comunas con alcaldes de la UDI. ¿Alienación? ¿Un velo ideológico creado desde los medios de producción espiritual burgueses? ¿Falsa conciencia?
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CLARIDAD
Una posible explicación es que los comunistas ya no saben a quién le están hablando y, por tanto, tampoco saben cómo hablarles. Esa es la razón para citar el párrafo anterior: el uso extensivo de conceptos altisonantes, pero que a las grandes mayorías no les dicen mucho sobre su realidad o sus intereses actuales, es quizá un síntoma de la descontextualización de estos movimientos.
A Marx siempre le interesó darse a entender y sintonizar –de verdad- con quienes debían ser los receptores de su mensaje. ¿Qué sentido tenía proclamar la internacionalización de la clase proletaria si los proletarios no entendían el mensaje? Por eso ofició de periodista en los distintos países de Europa de lo que fue expulsado. La publicación del Manifiesto Comunista se debe a la misma razón: un texto que resume en lenguaje claro y formato accesible las tesis sobre el desenvolvimiento histórico, la plusvalía, la alienación y la lucha de clases.
Sin compartir sus aspiraciones, creo que sería positivo para sus objetivos -y para los de los políticos en general- el remozar su aparato teórico, renovar su visión del país y, sobre todo, aprender que una de las cosas más básicas en esta época sobrecargada de fuentes de mensajes es identificar a quién se le habla y cómo hay que hablarle para que el mensaje le llegue y lograr una conexión, identificación, cercanía y confianza. Sobre todo, confianza.
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* Énfasis añadido. Creo que ilustra bien la curiosa obsesión por hablar raro y por hacer calzar a la realidad dentro de la teoría, cuando debería ser al revés.
** Hago notar que la mayoría de las cosas que pongo en el recuento tienen que ver con Santiago y que en otros lugares de Chile podrían ser distintas, lo más probable es que peores. Para que no me acusen de centralista.

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04 septiembre, 2006

Imaginación Audiovisual


Algunas ideas para un documental:

*Un tipo que durante un mes come solamente ensaladas de lechugas y apios hidropónicos, cambiando solamente los aliños o, quizá, agregándoles de vez en cuando un tomate. Mejor aún: un rábano, bien rojo.

*Un tipo que durante un mes come solamente carne mongoliana, acompañada por wan-tan, empanadas de camarón, tofu o arrollados primavera.

*Un tipo que durante un mes come solamente moros con cristianos, con tostones fritos o cerdo frito como acompañamiento y todo bien condimentado con mucho comino, ajo y cebolla. Ñam, qué delicia.
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El sujeto deberá ingerir estos alimentos desayuno, almuerzo y cena y controlarse con un nutricionista periódicamente para evaluar los efectos de la fritanga, la falta de proteínas o de los condimentos excesivos en su condición de salud. Deberán ser adquiridos en restoranes típicos y estrictamente locales; nada de cadenas globalizadas.
Para beber creo que sería apropiado usar la versión local de bebida Cola que corresponda o, en su defecto, alguna bebida espirituosa como ron o soju (aunque ese es coreano). En el primer caso, agua filtrada, libre de cloro o fluor. Ojo: el agua embotellada o gasificada no sirve; nada que tenga que ver con procesos industriales. Quizá incluso el filtrado sea demasiada intervención humana, mejor dejémoslo en agua de acequia. Creo que será un hit de taquilla seguro.

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