01 noviembre, 2006

Halloween, Asterix y el "verdadero sentido".

Estamos rodeados de personas que llevan dentro el espíritu de Asterix el Galo: se empeñan en resistir heroicamente contra las arremetidas del Imperio. No se me ocurre quién podría estar haciendo las veces de Panorámix en este caso; de hecho tengo la impresión de que hace tiempo que se les perdió la receta para la poción que les daba la fuerza descomunal y llevan años buscando algún sustituto. Una lástima. La orfandad ideológica lo único que ha logrado es crear más resistencias, más angustiosas y cada vez más paranoicas.

Veamos el caso de Halloween. Ayer en Canal 13 escuché a la presentadora de las noticias, después de que mostraron unas imágenes de algo que parecía un carnaval con máscaras de brujas y diablos en Estados Unidos, decir que era positivo "conocer el verdadero sentido de esta fiesta". He escuchado y leído también infinitos comentarios alegando contra esta fiesta supuestamente gringa y puramente comercial que viene a contaminar nuestra identidad. Como si la fiesta misma no tuviera otros orígenes que Estados Unidos, cuando la verdad es que la fiesta es celta y en ese mismo país se debe haber modificado infinitas veces respecto de sus raíces. Incluso en Chile la fiesta de Halloween no es una copia perfecta de la celebración de Estados Unidos, sino que también se adapta para calzar con la cultura local. El Mercurio de hoy da un excelente ejemplo.
.
La fusión de la cultura con el mercado es un aspecto característico del mundo actual y puede constatarse en el enorme desarrollo de industrias culturales con influencia internacional. El papel de estas industrias como agentes de cambio cultural ha sido gigantesco; es a través de los medios de comunicación, de las películas, de las series de televisión, de los video clips de MTV, de YouTube, de la música y de otros productos de esas industrias que rasgos culturales extranjeros han penetrado en culturales locales, dando origen a las más variadas mezclas.
.
No hay culturas impermeables, sino que están siempre influyéndose, modificándose, cambiando con el tiempo y aceptando las más diversas influencias, tanto de otras culturas como de los individuos que la conforman y la crean a cada momento. La difusión cultural es un movimiento constante y como dice Marvin Harris, "este proceso es tan frecuente que cabe afirmar que la mayoría de los rasgos hallados en cualquier sociedad se ha originado en otra". ¿Cuál es entonces el "verdadero sentido" de una tradición o costumbre? ¿No será que el "verdadero sentido" sencillamente no existe y es un cuento de quienes se obsesionan con lo local?
.
Algunos lo miran con angustia y recelo: se trataría de la pérdida de la identidad local a manos de un occidente prepotente e imperialista, asunto frente al que hay que reaccionar defendiéndose y refugiándose en concepciones identitarias esencialistas, lo que implica negar todo cambio. "Identidades de resistencia", las llama Manuel Castells. Este es el discurso más típico y simplista: la identidad nacional es una sola, está fijada desde la esencia (que ellos conocen, pero que nunca se explica racionalmente como si la identidad fuese una especie de espíritu) y las influencias extranjeras no hacen sino destruirla. Es la identidad en versión Huasos Quincheros, aunque también se da en mucha de la izquierda globalifóbica. La diferencia es que en el caso de la izquierda es el origen de la influencia lo que determina el valor de aquella: es con la Coca Cola el problema, pero no con el ron cubano.
.
Otros afirman que la globalización destruye todo el proyecto moderno de una cultura cívica ilustrada y nacional impuesta desde el Estado mediante la educación pública y fundada en los valores de la Ilustración, como si la modernidad no hubiera sido universalista (globalista, en el vocabulario actual) desde un principio y como si el único proyecto moderno hubiera sido el francés. Otras críticas similares dicen que la globalización produciría una especie de esquizofrenia cultural, creando una "inmensa distancia entre los habitantes (...) de una aldea perdida del altiplano boliviano y las películas de Hollywood que ven. Lo que hay que percibir (...) es la fragmentación creciente de la experiencia de individuos que pertenecen simultáneamente a varios continentes y varios siglos", como dice Alain Touraine. ¿Y es que acaso las distintas culturas, la local y la de "Hollywood" por seguir con el ejemplo de la cita, no se fusionan nunca, sino que permanecen eternamente aisladas entre sí produciendo esta famosa "fragmentación creciente de la experiencia"? Raro, por decir lo menos. Cualquier antropólogo podría refutar al angustiado de Touraine.

Los dejo con un clásico capítulo de Charlie Brown llamado La Gran Calabaza. Enjoy it.

4 Comentario (s):

At 3 de noviembre de 2006, 00:13, Blogger nadie dijo...

pero si es día de muertos!!!!!!! la chilenización consiste en dejar sólo lo comercial y quitarle el contenido!!!!!!!!!!!!

me en can ta ese capítulo de charly brown, me gusta charli brown entero, pero recuerdo ese capítulo con afecto

gracias e.o.

 
At 3 de noviembre de 2006, 00:14, Blogger nadie dijo...

ojo que lo escribí DOS veces mal, no una
charly y charli

pffffff

noviembre

 
At 6 de noviembre de 2006, 10:21, Blogger socióblogo dijo...

¿Noviembre?

Es excelente ese capítulo, lo encontré vagando por YouTube. ¿Tú eres "pame", alguien que comentó en el blog de Navia y que me creía muerto?

 
At 24 de noviembre de 2006, 17:16, Anonymous Rokye dijo...

Wena men.
Me agradó el link con Ásterix, en verdad habrìa que hacer un estudio sobre los símbolos de ese universo, del cual por lo menos los he leído casi todos, me faltan como 3. Sobre el análisis, de más que hay para explayarse horas y horas con respecto al tema, pero ta weno en verdad.
Ahí t ves

 

Publicar un comentario

<< Home