20 marzo, 2007

Ciencia y religión

El debate entre los defensores del "diseño inteligente" con quienes argumentan a favor de la teoría de la evolución aún está que arde en Estados Unidos, quizá uno de los países más religiosos y gazmoños del mundo. Acá la portada del Weekender de The Onion. Seguramente no tienen idea de la existencia de El Mercurio, pero el Weekender funciona de maravillas como parodia de la Revista del Sábado.

En castellano :

"Le trataron de enseñar ciencias a mi niño. Cuando una ocasional mirada por sobre el hombro de Taylor, de 11 años, reveló la existencia de un programa de biología, ella se dio cuenta de que un profesor en el que confiaba había estado enseñándole secretamente a su hijo sobre el mundo físico y su mecánica por casi un año".



Fuentes: Reddit, The Onion


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17 marzo, 2007

Traduciendo a Mankiw

Principios de Economía, de Greg Mankiw, es el libro de texto más vendido y quizá más ampliamente usado para enseñarle economía a quien sea, incluido yo. Yoram Bauman, un economista de la Universidad de Washington, entendió como parte de su deber el traducir los famosos 10 principios que contiene el libro. Aquí está el video:



Algunos fragmentos destacables, re-traducidos al castellano:


"Los primeros 7 principios son sobre microeconomía y los últimos 3 sobre macroeconomía; la diferencia, por cierto, es que los microeconomistas son personas que están equivocadas sobre cosas específicas y los macroeconomistas se equivocan sobre cosas en general".


"Los principios de macroeconomía tienen todos exactamente la misma traducción, es decir, bla, bla, bla. Como prueba sólo les recordaré que los macroeconomistas han logrado predecir con éxito sólo 9 de las últimas 5 recesiones".


"Las personas racionales piensan en términos marginales. Traducción: la gente es estúpida. Resulta inmediatamente evidente para el observador más casual, con la más baja inteligencia que las personas NO piensan en términos marginales. Nadie va a una tienda y dice ‘voy a comprar una naranja’, ‘voy a comprar otra naranja’, ‘voy a comprar otra naranja’. Pero si la gente NO piensa en márgenes y si Mankiw dice que la gente racional SÍ piensa en términos marginales, llegamos a una conclusión para nada feliz: la gente NO es racional; la gente, en otras palabras, es estúpida".

"Pero no teman por el destino de la humanidad aún; miremos el próximo principio: la gente responde a los incentivos. El diccionario dice que ‘incentivo’ significa ‘algo que mueve hacia la acción’; sinónimo: ‘motivo’. Entonces lo que Mankiw está diciendo aquí es que la gente es motivada por motivos o que son movidos hacia la acción por cosas que mueven hacia la acción. Ustedes podrían pensar que esto es como decir ‘las tautologías son tautológicas’, ¿no?".

En Improbable Research (los mismos de los premios IgNobel) está el artículo en que se basó la exposición. En YouTube hay más videos de Bauman (Yoram, no Zygmunt), que trabaja en el departamento sobre medio ambiente de la U de Washington y además se dedica a hacer shows benéficos de comedia stand-up.
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Mucho mejor que la SCA.

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15 marzo, 2007

Penélope Cruz, La Dehesa y culturas híbridas


La fugaz visita de Penélope Cruz a Chile les puso a todos los periodistas los pelos de punta. La cantidad de inseguridades, temores y miedos que desató en este poblado de huasos montados en mula que llamamos Santiago fue tal que hasta los más cancheros se portaron como unos bobos; qué decir de los otros, los noteros supuestamente divertidos con espíritu de "flor de un día" que se lucieron con sus preguntas tontas y sus regalos "románticos".

Un excelente recuento de lo que pasó se encuentra en LUN, incluyendo un comentario sobre la entrevista exclusiva que Cristián Sánchez se dio el lujo de despilfarrar, intentando lucirse. Si al principio ni siquiera le ponía el micrófono cerca de la boca a Penélope Cruz; yo al menos apenas la escuché hablar.

De todos modos, en otro momento del programa el mismo Sánchez deslizó un comentario interesantísimo que podría haber pasado desapercibido, porque no tenía nada que ver con la actriz. Con una elegancia irónica increíble, dijo algo así como:

Estamos en el Portal La Dehesa, en la parte alta de la capital. Estoy un poco apunado por la altura, todo es tan elegante y exclusivo, si hasta el clima por acá arriba es distinto: las palmeras se dan muy bien.
Genial. No lo estoy citando textualmente, pero la idea fue esa. Efectivamente el Portal La Dehesa, construido sobre el terreno de lo que antes solía ser una casa enorme y por el que ahora pagan al dueño un arriendo mensual altísimo, está repleto de palmeras. Es más, en todos los alrededores, en todas las urbanizaciones nuevas de La Dehesa las palmeras son la especie vegetal omnipresente y dominante. ¿Por qué?

Aquí se podría hacer una pequeña historia sobre las preferencias en el área de la jardinería de la elite santiaguina. Es cierto que había palmeras en los campos y que cuando uno viaja todavía se ven, pero no son las mismas que se plantan ahora. En los campos, además, eran características las hileras de álamos, que ahora ya casi no se ven por ningún lado. Hacia los años 40, 50 e incluso 60 parece emerger una marcada preferencia por decorar las calles con plátanos orientales, el Satanás de los alérgicos como yo. Esto es fácil de constatar: basta con ir a darse una vuelta a Pedro de Valdivia o Ricardo Lyon. Hoy, en cambio, la gente de La Dehesa y los arquitectos de los malls se derriten por las palmeras al estilo de Miami, ciudad extremadamente húmeda, nada que ver con la sequedad de nuestro caserío.

Por otro lado, La Dehesa podrá seguir siendo el hogar de buena parte de la elite, pero ahora último también de algunos no tan encumbrados que encuentran ahí viviendas con alto valor en términos de status (yo vivo en La Dehesa pues, hombre), pero por precios comparativamente bajos. Hay varios condominios, "gated communities" y edificios con precios sorprendentes para un barrio supuestamente de elite. ¿Qué gracia puede tener irse a vivir tan lejos, si la casa no va a ser grande y más encima idéntica a la del tipo que vive al lado y a la de todos los demás? ¿Tiene alguna ventaja vivir en La Dehesa para terminar sintiendo el olor de lo que cocina el vecino?

En este punto es interesante retomar la idea de las culturas híbridas, de García Canclini. Santiago es un auténtico patchwork de estilos, épocas y modelos que se fueron sobreponiendo. El Portal La Dehesa se parece bastante a algunos malls gringos al aire libre, como por ejemplo The Falls, en Miami. Las palmeras también parecen provenir de allá; los barrios circundantes imitan al suburbio gringo, con jardines y calles curvas, pero le agregan un toque muy local: la reja de 2 metros, el cerco eléctrico y la combinación de pánico y mala conciencia que comunican.

Si bajamos unos cuántos kilómetros por la costanera norte hacia el centro, podemos encontrarnos con el Parque Forestal, hogar de elites más antiguas y últimamente muy de moda. Aquí uno se siente en París: el parque, los faroles, los árboles y la calle recuerdan a la Avenue des Champs-Élysées, con la Plaza Italia haciendo las veces de Plaza de la Concordia y el Bellas Artes en lugar del Louvre. El metro, al menos los trenes antiguos y las estaciones sin remodelar, son idénticos a lo que se ve en el metro de París, de hecho muchos los fabricaron en Francia.

El Golf, hoy día repleto de edificios corporativos forrados en aluminio y vidrio, recuerda al Central Business District de cualquier ciudad en pleno despegue capitalista, como las asiáticas. Dentro del barrio, el edificio de Banmédica, construido por Borja Huidobro, tiene un rémoto parecido a este edificio ubicado en Dubai (no sé cuál fue primero). Otro edificio imita abiertamente al Chrysler Building de Nueva York; otro tiene un platillo volador en el techo, mostrando la influencia extranjera más exótica de todas: la intergaláctica.

La Moneda es un edificio neoclásico y el centro es típicamente español. ¿Alguna duda? Globalifóbicos, descansen. Las influencias extranjeras vienen de mucho, mucho tiempo atrás, pero lo más probable es que la aldea nunca muera.

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