15 marzo, 2007

Penélope Cruz, La Dehesa y culturas híbridas


La fugaz visita de Penélope Cruz a Chile les puso a todos los periodistas los pelos de punta. La cantidad de inseguridades, temores y miedos que desató en este poblado de huasos montados en mula que llamamos Santiago fue tal que hasta los más cancheros se portaron como unos bobos; qué decir de los otros, los noteros supuestamente divertidos con espíritu de "flor de un día" que se lucieron con sus preguntas tontas y sus regalos "románticos".

Un excelente recuento de lo que pasó se encuentra en LUN, incluyendo un comentario sobre la entrevista exclusiva que Cristián Sánchez se dio el lujo de despilfarrar, intentando lucirse. Si al principio ni siquiera le ponía el micrófono cerca de la boca a Penélope Cruz; yo al menos apenas la escuché hablar.

De todos modos, en otro momento del programa el mismo Sánchez deslizó un comentario interesantísimo que podría haber pasado desapercibido, porque no tenía nada que ver con la actriz. Con una elegancia irónica increíble, dijo algo así como:

Estamos en el Portal La Dehesa, en la parte alta de la capital. Estoy un poco apunado por la altura, todo es tan elegante y exclusivo, si hasta el clima por acá arriba es distinto: las palmeras se dan muy bien.
Genial. No lo estoy citando textualmente, pero la idea fue esa. Efectivamente el Portal La Dehesa, construido sobre el terreno de lo que antes solía ser una casa enorme y por el que ahora pagan al dueño un arriendo mensual altísimo, está repleto de palmeras. Es más, en todos los alrededores, en todas las urbanizaciones nuevas de La Dehesa las palmeras son la especie vegetal omnipresente y dominante. ¿Por qué?

Aquí se podría hacer una pequeña historia sobre las preferencias en el área de la jardinería de la elite santiaguina. Es cierto que había palmeras en los campos y que cuando uno viaja todavía se ven, pero no son las mismas que se plantan ahora. En los campos, además, eran características las hileras de álamos, que ahora ya casi no se ven por ningún lado. Hacia los años 40, 50 e incluso 60 parece emerger una marcada preferencia por decorar las calles con plátanos orientales, el Satanás de los alérgicos como yo. Esto es fácil de constatar: basta con ir a darse una vuelta a Pedro de Valdivia o Ricardo Lyon. Hoy, en cambio, la gente de La Dehesa y los arquitectos de los malls se derriten por las palmeras al estilo de Miami, ciudad extremadamente húmeda, nada que ver con la sequedad de nuestro caserío.

Por otro lado, La Dehesa podrá seguir siendo el hogar de buena parte de la elite, pero ahora último también de algunos no tan encumbrados que encuentran ahí viviendas con alto valor en términos de status (yo vivo en La Dehesa pues, hombre), pero por precios comparativamente bajos. Hay varios condominios, "gated communities" y edificios con precios sorprendentes para un barrio supuestamente de elite. ¿Qué gracia puede tener irse a vivir tan lejos, si la casa no va a ser grande y más encima idéntica a la del tipo que vive al lado y a la de todos los demás? ¿Tiene alguna ventaja vivir en La Dehesa para terminar sintiendo el olor de lo que cocina el vecino?

En este punto es interesante retomar la idea de las culturas híbridas, de García Canclini. Santiago es un auténtico patchwork de estilos, épocas y modelos que se fueron sobreponiendo. El Portal La Dehesa se parece bastante a algunos malls gringos al aire libre, como por ejemplo The Falls, en Miami. Las palmeras también parecen provenir de allá; los barrios circundantes imitan al suburbio gringo, con jardines y calles curvas, pero le agregan un toque muy local: la reja de 2 metros, el cerco eléctrico y la combinación de pánico y mala conciencia que comunican.

Si bajamos unos cuántos kilómetros por la costanera norte hacia el centro, podemos encontrarnos con el Parque Forestal, hogar de elites más antiguas y últimamente muy de moda. Aquí uno se siente en París: el parque, los faroles, los árboles y la calle recuerdan a la Avenue des Champs-Élysées, con la Plaza Italia haciendo las veces de Plaza de la Concordia y el Bellas Artes en lugar del Louvre. El metro, al menos los trenes antiguos y las estaciones sin remodelar, son idénticos a lo que se ve en el metro de París, de hecho muchos los fabricaron en Francia.

El Golf, hoy día repleto de edificios corporativos forrados en aluminio y vidrio, recuerda al Central Business District de cualquier ciudad en pleno despegue capitalista, como las asiáticas. Dentro del barrio, el edificio de Banmédica, construido por Borja Huidobro, tiene un rémoto parecido a este edificio ubicado en Dubai (no sé cuál fue primero). Otro edificio imita abiertamente al Chrysler Building de Nueva York; otro tiene un platillo volador en el techo, mostrando la influencia extranjera más exótica de todas: la intergaláctica.

La Moneda es un edificio neoclásico y el centro es típicamente español. ¿Alguna duda? Globalifóbicos, descansen. Las influencias extranjeras vienen de mucho, mucho tiempo atrás, pero lo más probable es que la aldea nunca muera.

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6 Comentario (s):

At 15 de marzo de 2007, 23:39, Blogger M. Nicolas dijo...

La cultura chilena es más bien homogena. Bien limpiecita, nada de mezclas, a lo mas, un mestizaje en dos mundos pero nada más.

Canclini incluye a las sociedades al sur del rio grande pero se equivoca porque las reales culturas híbridas, o el sistema de valores (Said) semifertil y quiltra corresponde más bien a los grandes centros (NYC y LA por ejemplo, Londres un poco menos y ni hablar de Paris...).

Las Américas sostienen una cultura uniforme. No es extraño que lo que ahora "huele" a las calles de Europa y por ende, retaquilla, fue en su época la suma del copión.

Igual, me gusta como escribes y el tema aún más.

Cheers,

 
At 16 de marzo de 2007, 00:01, Blogger socióblogo dijo...

Sí, a eso aludía. Hemos importado y copiado modelos de todos lados, pero el carácter de aldea (la homogeneidad) sigue presente. Definitivamente Santiago no es un "melting pot".

 
At 18 de marzo de 2007, 22:10, Blogger Alvaro Román C. dijo...

Vaya... llevo bastante tiempo alejado de los blogs, o más bien centrado en dos o tres, y creo que nunca había comentado por acá.

Me gustó este artículo: buena entrada, enganchas al lector con un tema farandulero/livianito para echarle encima temas de diseño urbano.

Voy a pasar seguido por aquí. Saludos.

 
At 19 de marzo de 2007, 14:19, Blogger socióblogo dijo...

Gracias. Los halagos a este blog, que yo considero como un conjunto de comentarios light camuflados de reflexión sociológica, son importantes para mí.
Te agregué al blogroll: me ha costado encontrar blogs de sociólogos que no sean lateros.

 
At 20 de marzo de 2007, 22:10, Blogger Alvaro Román C. dijo...

Recién caché que estaba en tus enlaces.. y gracias por el piropo bloguístico (aunque me parece que el sociolorock me sale muy ñoño). En cuanto tenga tiempo de meterle mano al blog te agrego!! Espero que sea pronto.

Saludos.

 
At 23 de agosto de 2007, 11:23, Blogger avatar dijo...

bueno en realidad todo esto circunda en la posicion sincretica que esto toma , no hibrido puesto que en tanto hibrido es irreproducible , mientras que en tanto cultura sincretica reproducible y reinterpretativa, no reproducible --- esto quiere decir que en la terminologia no es aplicable en algunos sentidos a nuestra cultura latinoamericana llena de romantisismo y barroco. barroco en tanto estetica , y romanticismo en tanto adoracion con aquel discurso plasmado de una idealizacion exorbitante--- por aquello no tiene mayor ahonde el concepto hibrido.- canclini no lo menciona explicitamente pero cultura hibrida es una ironia que el da de esta posibilidad dramatico-sacrifical .- como una caricaturizacion de nuestro caracter ideocincratico-

mismo fenomeno que ocurre hoy en dia seduccion atravez de la estetica,----- bueno esta muy bueno el articulo--- pero el caracter hibrido no lo tomaria como determinante cutural.-

 

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