23 abril, 2008

Sobre la semiótica

El sábado 19 apareció en el suplemento de cultura de La Tercera una nota que anunciaba que el semiólogo argentino Eliseo Verón está de visita en Chile. Era una nota entusiasta y en ella Verón hizo el siguiente análisis sobre la relación entre semiología y ciencias sociales:

Hemos tenido enemigos agresivos, entre sociólogos e historiadores, hemos sido castigados por las teorías clásicas, pero el problema es que muchas de ellas son teorías de la sociedad donde no existen los medios. ¿Qué es ese actor racional instrumental que toma sus decisiones como si estuviera en la jungla? Ese señor no ve televisión, no escucha radio, no hace nada. (...) creo que las disciplinas humanas clásicas están en crisis y hay que repensarlas.


Es justo reconocer, como hace notar Verón, que la teoría social clásica, lo mismo que la moderna y la contemporánea, no le han dado a los medios de comunicación demasiada importancia. Eso sí no hay que olvidarse de la Escuela de Frankfurt, incluyendo a Habermas y su historia de la opinión pública, de las investigaciones empíricas de Lazarsfeld y Merton, o del sociólogo más destacado del momento en estos temas: John B. Thompson. Sin embargo, lo más llamativo de la cita es esa alusión al ‘actor racional instrumental’ que habita ‘en la jungla’, que hace pensar en Thomas Hobbes más que en la teoría social clásica. ¿Es acaso a Hobbes (siglo XVII) a quien le critica Eliseo Verón no haberse hecho cargo de los medios?

Verón llegó invitado por el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Chile. En efecto, es en las escuelas de periodismo donde la semiótica ha podido instalarse más cómodamente ahora último, sobre todo en la Universidad de Chile y quizá un poco menos en la Portales, que son las dos universidades que Verón ha visitado en el país. Entre los profesores más destacados en el campo están Lorena Antezana, Bernardo Amigo y el más pintoresco de todos, Rafael del Villar.

Del Villar es un intelectual chileno pero, al verlo pasar, repentinamente dan ganas de sentarse a fumar un cigarro y a tomar un café en un bistrot para conversar largo y tendido sobre estructuras: es París hecho persona. Es bajo, como lo es Charles Aznavour, de pelo largo y canoso, pero su mayor distintivo es una boina que no se quita jamás y que le da ese aire de pensador afrancesado. Supongo que también podría comparársele con el Negro Piñera, pero dados sus intereses académicos, el lugar de sus estudios de posgrado y conocidas sus afiliaciones ideológicas es más justo y menos burlón asimilarlo a un francés. Lo que es seguro es que, como lo habría notado Erving Goffman, Del Villar se preocupa bastante de escenificar cuidadosamente su rol en el teatro de la vida social.

Es el autor de un conocido artículo académico llamado ‘La metodología estructural propuesta por Levi-Strauss en el análisis de los mitos: apariencia y realidad’, en que se propone una adaptación de la antropología estructural al análisis de textos: “un significante sólo adquiere su sentido por la red de interrelaciones en que se inserta desde el punto de vista de las diferenciabilidades (sic) que establece al interior del sistema”. También realizó un análisis semiótico de la obra completa (sí, toda) de Cortázar.

Fue, en todo caso, una escuela de sociología la que trajo por primera vez la semiótica a Chile. Dirigida en ese entonces por el jesuita Roger Vekemans, la escuela de la PUC importó a Armand Mattelart, muy famoso representante de la escuela del ‘imperialismo cultural’, otra de las formas en que se ha manifestado la preocupación sociológica por los medios de comunicación. Su obra más famosa y, probablemente, más citada es ‘Para leer al Pato Donald’, que fue publicada junto con Ariel Dorfmann, el autor de Konfidenz. Leyendo hace poco el libro ‘En aquel tiempo’, de Pablo Huneeus, encontré este formidable párrafo:

[Mattelart] vino en calidad de experto contratado por un organismo internacional que le paga un sueldazo en dólares para que ayude a los nativos a salir del subdesarrollo. En la UC organizó una costosísima investigación con la metodología de la semiótica para analizar las actitudes subyacentes de El Mercurio. Tras sesudas teorizaciones llegó a descubrir que es un diario de tendencia derechista, cosa que todos los chilenos sabíamos de antemano. Luego de haber efectuado tan notable descubrimiento, se le dio el sitial de teórico de los medios de comunicación y los periodistas andan embelesados con sus teorías, aún cuando nadie entiende nada de lo que dice. (...). En un país de bobos, basta tener acento extranjero para vender pomadas.


Tiene toda la razón Eliseo Verón. La semiótica ha gozado de mucho más prestigio en el campo de la crítica literaria que en las ciencias sociales.

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5 Comentario (s):

At 28 de abril de 2008, 21:24, Blogger Rodrigo dijo...

oiga, vaya a cobrar el cheque, pues!!

 
At 29 de abril de 2008, 13:08, Blogger socióblogo dijo...

jaja, no pensé que mi fama se extendiera incluso por los blogs.
Yo todavía no me he visto, no tengo el valor, pero ya lo haré porque una amiga me mandó el video en .WMV
Ya ha sido suficiente, iré a cobrar el cheque el viernes.

 
At 3 de mayo de 2008, 17:09, Blogger Vicente Vadich dijo...

Hombre, después de 4 meses...

Necesitas una campaña viral para anunciar tu triunfal regreso. Siempre que no sea cuestión esporádica.

Trivia: ¿Sabías que Voltaire se tomaba entre 50 y 70 tazas de café al día?

PD: ando medio adicto a Cracked.com

 
At 5 de mayo de 2008, 11:35, Blogger socióblogo dijo...

Yo sólo me tomo dos tazas al día, puta que me falta. Quizás si aumentara mi consumo de cafeína lograría mantener este blog más al día

 
At 5 de mayo de 2008, 17:48, Blogger Vicente Vadich dijo...

O bien iniciar la Postilustración.

¿Cómo van las diatribas palianas?

 

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